A la noche aumenta la relajación muscular y también sube el flujo de sangre a nivel cutáneo. Por eso se incrementa la actividad de renovación celular. Se eleva también la liberación de hormonas de crecimiento, vinculadas con la actividad de renovación celular. La epidermis está más oxigenada porque hay mayor flujo sanguíneo y es entonces cuando está lista para renovarse. Esto se traduce en un tejido más joven y sano. Durante el sueño se fortalece el sistema inmunológico y la piel se vuelve más resistente a las agresiones.

Por el contrario, la falta de sueño aumenta la producción de radicales libres y de estrés. Esto trae como consecuencia envejecimiento cutáneo. Se marcan más las arrugas y las ojeras. Un mal sueño se traduce en un tono pálido y ojeroso y, en general, en un aspecto avejentado.

Se puede ayudar a acelerar el proceso de recuperación de una piel cansada con la ingesta de antioxidantes como la vitamina C, E y retinol. En particular, la vitamina C por vía oral estimula las defensas, y también se indica en crema o suero. Las cremas con oligoelementos, como el zinc, cobre y magnesio, ayudan a que se reponga la falta de nutrientes.

También son útiles los productos con colágeno y aminoácidos. Los específicos para la noche encuentran a la epidermis con más capacidad de absorber los activos. Por eso, los de regeneración celular y antiage son de uso nocturno.