El líder del partido Laborista, Jeremy Corbyn, ha condenado la “violencia de todas las partes” en el conflicto de Venezuela pero se abstuvo de criticar a su presidente, Nicolás Maduro.

Corbyn pidió “diálogo y un proceso” para mejorar la situación, haciendo hincapié en la importancia de reconocer “los intentos efectivos y serios” del Gobierno para reducir la pobreza, mejorar la educación y la vida de los pobres.

Algunos parlamentarios laboristas han instado a Corbyn a condenar personalmente a Maduro, cuyo régimen está acusado de encerrar a los líderes de la oposición en las cárceles y de violación de los derechos humanos.

Pero además, el ministro ‘sombra’ Chris Williamson, señaló a los EE.UU. por “complicidad” con manifestantes de la oposición que están, dice, tratando de derribar al gobierno socialista.

Hablando después de un evento en Crawley, West Sussex, Corbyn dijo: “Estoy muy triste por las vidas que se pierden en Venezuela. Las personas que han muerto ya sea en las calles o por las fuerzas de seguridad, todas esas vidas son una terrible pérdida,” dijo.

Tiene que haber un diálogo y un proceso que respete la independencia del poder judicial y respete los derechos humanos de todos”.

Corbyn era un admirador de toda la vida de Venezuela y el fallecido Hugo Chávez, a quien describió en 2013 como “una inspiración para todos nosotros luchando contra la austeridad y la economía neoliberal en Europa”.

Maduro ha sido duramente cuestionado, por la comunidad internacional e incluso por Theresa May, y se le acusa de dictador por llevar adelante una reforma constitucional que, según encuestas la mayoría del pueblo rechaza, pero que sin embargo, aseguran haber logrado más de 8 millones de votos de apoyo al proceso para reescribir la Carta Magna.

Sara Carolina Díaz