La violencia y la incertidumbre caracterizaron la jornada de votación para el referendo independentista de Cataluña este domingo.

Las Fuerzas de Seguridad del Estado irrumpieron en los colegios tomados por los independentistas dejando mas de 800 heridos a su paso.

Todos por cargas policiales contra ciudadanos que se negaban a dejar los espacios destinados para votar.

La Policía Nacional y la Guardia Civil –que también fueron atacados por el público en algunos lugares de Cataluña- tuvieron altercados con los mossos de squadra a quienes se les abrirá una investigación por no acatar las órdenes de evitar la consulta.

Ahora, ¿qué pasará? Es la pregunta que todos se hacen tras un referendo declarado illegal por la Justicia española y que no cumple con las condiciones para garantizar una total transparencia.

La Generalitat ha permitido votar en cualquier centro, sin sobre y con la papeleta impresa en casa. Mientras que muchos catalanes que prefieren el No –que son tantos como los secesionistas aunque no se oigan tanto- optaron por no participar ante la falta de garantías.

La declaración unilateral de la independencia puede francturar aun más la relación entre Cataluña y el gobierno de Rajoy cuya actuación –con las cargas policiales y la falta de diálogo- no hecho sino abrir la brecha que cada vez parece más ancha.