La última crisis del Gobierno de Theresa May ha puesto en tela de juicio la política migratoria conservadora. El escándalo Windcrush afecta a los inmigrantes que vinieron después de la II Guerra Mundial, procedentes de otros países de la Commonwealth e invitados por Reino Unido,para reconstruir el país ante la falta de mano de obra.

De ellos, medio millar llegaron en 1948 procedentes del Caribe en un barco llamado Windrush Empire, que se convirtió en un símbolo de la historia británico-antillana. En las dos décadas siguientes se estima que llegaron medio millón más. En 1972 una ley los convirtió en ciudadanos británicos de plena ciudadanía.

Pero en 2010, con la llegada del Partido Conservador al poder y el país afectado por la crisis económica, se ha estado intentando cumplir la promesa electoral de reducir la inmigración neta a menos de 100.000 personas, endureciendo las medidas antiinmigración.

Muchas personas de la generación Windrush perdieron su empleo, su casa o la atención sanitaria por estas decisiones. La idea era persuadir a los inmigrantes en situación irregular de que abandonaran el país.

Este supuesto endurecimiento de la política migratoria, tuvo lugar cuando Theresa May era la ministra de Interior. Después de que este escándalo haya salido a la luz, Amber Rudd fue destituida de este cargo y sustituida por Sajid Javid, hija de padres paquistaníes que llegaron a Reino Unido en los años 60.