Este jueves, el Papa Francisco abandonó Chile y continuó su viaje hacia Perú. Su paso por el país austral ha sido complejo por los abusos sexuales de sacerdotes de la Iglesia chilena. Pese a que Francisco I se reunió en privado con algunas de las víctimas de estos abusos y rechazó contundentemente los abusos sexuales cometidos por los religiosos, la presencia del obispo Juan Barros, sembró dudas entre los feligreses.

El obispo Juan Ignacio González, miembro de la eclesiástica Comisión de Abusos,  afirmó: “El Papa ha juzgado con todos los elementos a su alcance y no ha decidido que deje de ser obispo por presunciones. Si el Papa quiere no le deja venir”, comentó refiriéndose a la ceremonia que tuvo lugar en el Aeródromo Maquehue de la Araucanía.

Por su parte, Barros explicó ante unos periodistas que preguntaron por qué acompañaba al Papa pese a haber encubierto al sacerdote pedófilo Fernando Kadarima, que “he dicho muchas veces que no fui testigo (de abusos) y les pido que me dejen tranquilo”.