La política conservadora Amber Rudd, se ha enfrentado a nuevas peticiones de su renuncia como ministra de Interior, después de que se descubriera que las autoridades de inmigración tenían objetivos para la eliminación de inmigrantes ilegales.

El miércoles, la ministra negó ante los parlamentarios que investigan la generación Windrush que se usaran estos objetivos. La disputa de Windrush estalló cuando los familiares de migrantes de la Commonwealth, procedentes de países del Caribe que se establecieron en el Reino Unido desde finales de la década de 1940 hasta la de 1970, fueron declarados inmigrantes ilegales si no podían proporcionar una variedad de documentación que demostraba que vivían en el Reino Unido de forma continua.

Algunas de las generaciones de Windrush han sido amenazadas con la deportación, han perdido sus trabajos o se les ha negado el acceso a tratamiento médico.

Ahora, Amber Rudd ha reconocido que se usaron “objetivos locales” para la “gestión del rendimiento interno”, pero dijo que no estaba al tanto de ellos. Los conservadores apoyaron a Rudd, argumentando que la mayoría de la población apoyó medidas más duras contra la inmigración.

Por su parte, la secretaria de Interior de la oposición laborista, Diane Abbot y la portavoz de asuntos internos del Partido Nacional Escocés pidieron su renuncia.