Este lunes, el líder laborista, Jeremy Corbyn, ha anunciado que la oposición laborista buscará que la unión aduanera con la Unión Europea continúe después del Brexit.

Esta nueva postura, que ya ha sido aplaudida por los empresarios y los mercados, hace que exista la posibilidad de que la oposición y los parlamentarios conservadores más pragmáticos se unan y fuercen a que el Gobierno ejecute un Brexit suave.

Después de que los conservadores perdieran posiciones en las elecciones celebradas el pasado 5 de junio, Theresa May, se está enfrentando a un juego de equilibrios entre los partidarios del Brexit duro y del Brexit suave.

Esta unión aduanera permitiría que Bruselas pueda comerciar libremente con la Unión Europea, que actualmente consume el 43% de sus exportaciones de servicios y bienes, pero le impediría negociar de forma independiente acuerdos comerciales con terceros países. Sin embargo, los euroescépticos quieren que Reino Unido se convierta en un estandarte del libre comercio con las economías emergentes.