La cantante colombiana, Liliana Montes, visitó los estudios de ACULCO Media en Londres y contó su trayectoria musical y su amor por este arte, en una entrevista en exclusiva con Luz Elena Caicedo y Gloria Gómez Canal.

¿Qué fue lo que te llevó a dedicarte a la música?

Yo creo que la vida misma lo va poniendo a uno en estas cosas. Sucede, uno tiene ciertas cosas que ni uno mismo reconoce, pero la gente que está alrededor de uno empieza a celebrar que uno cante, te empujan, te solicitan, te recomiendan… Así tarde o temprano termina uno metido en una universidad estudiando música sin saber muy claramente por qué empezó. Así ha sido la historia, dejándome llevar.

¿Qué han supuesto para ti trabajos como Viceversa o Corazón pacífico?

Viceversa fue el primer disco que grabé, lo hice con Jaime Nao y fue una experiencia muy bonita porque tuve la posibilidad de hacer un disco con él, a quien admiro mucho. Lo hicimos con dinero que él se consiguió y vendí todos los discos de uno a uno entre mis amigos. Ahí descubrí que uno podía hacer sus discos, venderlos y conseguirse la plata para el próximo proyecto y llamé a Iván Benavides para hacer Corazón pacífico.

En ese momento no había tantas posibilidades como ahora, porque ese disco es de 2001. Yo llamé a Iván Benavides que estaba en Nueva York y le dije: “Ya sé cómo vamos a hacer Corazón pacífico”, porque era una idea que habíamos tenido desde hacía ocho años y no habíamos podido hacerla.

¿Cómo definirías tu estilo musical?

A mí me interesa mucho el texto, porque me parece importante la parte poética de las canciones. Incluso yo estudié música, pero con el tiempo descubrí que me interesaba mucho más todo lo que tenía que ver con la puesta en escena de la música: la parte dramática, teatral, las luces, el vestuario… Todo lo que compone la escena.

Viceversa es un trabajo mucho más poético con canciones latinoamericanas. Corazón pacífico es más étnico basado en músicas tradicionales de la costa de Colombia, que es básicamente África en Colombia.

Háblanos de Corazón pacífico

Ese para mí fue un proyecto revelador. Me enseñó muchísimo hacer este trabajo, porque fue ver con nitidez cómo cuando uno tiene claro un proyecto, la vida te pone todas las posibilidades. Cuando se tiene claro el deseo, la vida colabora y pone todo a disposición.

Yo me acuerdo que ese diciembre me había ido con mi hijo a una selva del Amazonas y cuando salimos a la civilización, me encontré con que la revista Semana lo había reseñado como el mejor trabajo de música colombiana de ese año. Unos años más tarde El Espectador publicó que era uno de los diez discos más importantes de los últimos 50 años en Colombia.

Ese trabajo fue hecho con mucho corazón y con mucha fuerza, tuvo todas esas ventanas y puertas abiertas. Todo sucedió de manera tan mágica, que tenía la fuerza para estar ahí.

¿Cómo lograste conectar tan bien con la música del Pacífico?

Yo creo que ha sido como un amor a primera vista. Tuve la posibilidad de ir a comunidades negras de la costa pacífica siendo muy joven. Una queda marcada por la selva, esa experiencia de estar allí, con esa fuerza vital… Uno absorbe la experiencia y así fue como sucedió conmigo.

¿Cuáles son tus influencias a la hora de cantar?

Yo tuve una época en la que solo cantaba en portugués. Esa influencia de las cantantes brasileras fue determinante, las cantadoras del Atlántico, Mercedes Sosa, Violeta Parra… Todas van dejando su huella y uno va haciendo su mezcla.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Ahora yo tengo como una meta, que desde hace tiempo he venido desarrollando. Hubo un tiempo en que hice un montaje, que se llamó Cancionero raro, que consistió en musicalizar escritores latinoamericanos. Hice todo el montaje con personajes, con músicos en vivo, vestuario, iluminación, etc. para que eso fuera una obra orgánica.

Ahora quiero retomar esa intención con unas canciones mías y con una historia que quiero contar, a través de una mujer de alambre, que es un alter ego que yo tengo, y mostrar cómo todos estamos en el camino de saber qué significa ser humano.

Transcripción: Elizabeth Santana