Un hombre ingresó a una iglesia en un sector rural en Texas y disparó contra los feligreses mientras se celebraba la misa. En medio del caos la gente que se tiraba al piso e intentaba refugiarse de las balas entre los bancos, el asesino mató al menos a 26 personas, entre ellas la hija del pastor, de 14 años, y decenas resultaron heridas. El tirador murió tras escapar en su vehículo.
Según el gobernador de Texas, Greg Abbott, el número de víctimas fatales ascendía a por lo menos 27. De confirmarse estos números, sería la matanza más sangrienta en una iglesia en la historia moderna de los Estados Unidos.
Varios testigos declararon que el hombre –que extraoficialmente fue identificado como Devin Patrick Kelley, de 26 años—abrió fuego contra los fieles aparentemente con un rifle de asalto semiautomático, que permite disparar ráfagas de forma continuada. El pastor de la iglesia, Frank Pomeroy, dijo a ABC news que su hija, de 14 años, estaba entre los fallecidos.
La policía y el FBI estaban investigando la casa del abatido y en sus redes sociales en busca de pistas. Aparentemente había subido a Facebook hace unos días una foto suya con un rifle semiautomático.
José González, un cajero de una estación de servicio frente al templo dijo a la CNN que escuchó unos 20 disparos “en rápida sucesión mientras se realizaba la misa”. “Estamos en shock”, finalizó