La primera ministra británica, Theresa May, se ha visto obligada este miércoles a aceptar que la salida de Reino Unido de la Unión Europea, podría retrasarse y producirse después del 29 de marzo de 2019, fecha en la que se había fijado que tuviera lugar el Brexit.

Este cambio de opinión se debe a la presión de algunos representantes del Partido Conservador, que amenazaron con una nueva derrota parlamentaria durante la tramitación de la gran ley del Brexit, si no cedía en este aspecto.

Este sector crítico de los tories, opina que fijar un momento exacto para la salida de Reino Unido de la Unión Europea sin que haya posibilidad de cambios, podría suponer una atadura para los negociadores con la Unión Europea.

Finalmente se ha aprobado por 319 votos a favor y 294 en contra  una enmienda en la que se propone inicialmente la fecha propuestas por May, pero se deja abierta a un cambio posterior si así lo decide el Parlamento.