Más de un centenar de combatientes del régimen sirio han fallecido en un contraataque, iniciado por la aviación de la coalición internacional contra el ISIS encabezada por Estados Unidos en defensa de sus aliados kurdos.

Durante la noche del miércoles, medio millar de milicianos prosirios lanzaron una ofensiva para tomar el control de los yacimientos de petróleo de la provincia nororiental de Deir Ezzor.

En su ofensiva, que iba acompañada de carros de combate y acompañado de un intenso fuego de artillería, trataron de tomar la base de Khasham de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), es decir, la coalición kurdo-árabe apoyada por Estados Unidos en la lucha contra el Estado Islámico, en la que había empotrados miembros de las fuerzas especiales norteamericanas.

La coalición proclamó “su innegociable derecho a la autodefensa” contra la ofensiva. Rusia, que es el principal aliado de Siria, se abstuvo de intervenir.