Debido a los incendios en el centro y norte de Portugal y en Galicia según al menos 35 personas murieron según informaron los servicios de Protección Civil, citados por el diario O Público.

La mayoría de las víctimas corresponden a Portugal.​

Además de las víctimas mortales, los más de 500 focos de incendios dejaron un saldo de 51 heridos, 15 de ellos graves, según confirmó la vocera de la Autoridad Nacional de Protección Civil portuguesa, Patricia Gaspar. Y admitió que las cifras no son definitivas porque no se dispone aún de toda la información ya que hay lugares a los que todavía no tienen acceso.

Según Gaspar, el número de incendios que continúan activos asciende a 145 en todo el país.

Más de 4.127 bomberos combaten a esta hora las llamas apoyados por 1.289 vehículos terrestres y más de 200 militares, que se esfuerzan en proteger varias aldeas aún en riesgo.

El gobierno portugués había prolongado el período crítico de incendios forestales que normalmente concluye el 30 de septiembre, ante la falta de precipitaciones y la consecuente sequía.

En estos momentos hay 105 focos activos, de los que 38 están controlados, mientras que en quince zonas existe peligro para las personas y las viviendas, seis en la provincia de Pontevedra, cinco en la de Lugo y cuatro en la de Orense.

“Los responsables de este terrorismo incendiario deben saber que estas acciones pueden matar y matan. Las fuerzas de seguridad tienen como máxima prioridad buscarlos y trabajan para detenerlos”, advirtió Núñez Feijoó, en unas duras declaraciones en rueda de prensa.

El dirigente gallego evitó dar detalles de la investigación, aunque adelantó que “varias personas” fueron detenidas el domingo y puestas en libertad después. Destacó, además, que la “actividad incendiaria” fue “intensísima” durante la noche y que muchos vecinos pasaron “horas trágicas” tratando de evitar que el fuego alcanzara sus casas.