El impredecible rumbo de la economía en consecuencia a la posible independencia de Cataluña ha conllevado a que la junta directiva del Banco Sabadell haya aprobado un cambio en su sede central de Cataluña a Alicante.

Con esto la empresa busca garantizar un marco jurídico confiable para continuar con sus operaciones, asegurar el financiamiento del Banco Central Europeo (BCE) y tener liquidez en euros.

Si Cataluña se declara independiente, el territorio quedaría fuera de la Unión Europea y la zona del euro.

Desde que se realizó el referéndum independentista el 1 de octubre -definido como ilegal por el Gobierno de España y el Tribunal Constitucional del país- las principales entidades bancarias catalanas han sido castigadas por el mercado con una baja acumulada en sus acciones de hasta 10%.

La decisión de Sabadell le pone presión a CaixaBank, el otro gigante financiero que estaría analizando una eventual salida si en los próximos días se concreta el anuncio de independencia.

Con estas decisiones la banca está tratando de calmar a sus clientes particulares y corporativos sobre el futuro de sus ahorros y así evitar que comience una psicosis ante un presunto riesgo de crisis económica en Cataluña con efectos en la economía española.

Sabadell concentra en Cataluña un 29% de sus activos en España, mientras que CaixaBank un 22%.