La decisión del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en la que reconoció Jerusalén como la capital de Israel y la intención de trasladar la sede de su embajada a esta ciudad, ha roto el status quo en el centro del conflicto entre Palestina e Israel.

Esta manifestación por parte del presidente de Estados Unidos ha puesto en alerta a la comunidad internacional, especialmente a los dirigentes de la Unión Europea y a la Organización de las Naciones Unidas, además de haber provocado críticas entre los países árabes.

Ismail Haniye, líder del movimiento islamista palestino Hamas, afirmó que la decisión de Estados Unidos “no cambia el estatus religioso, legal y administrativo” de la ciudad y su jefe político, y ha convocado una nueva intifada contra Israel. Durante un discurso en Gaza Haniye ha dicho que “deberíamos llamar y deberíamos trabajar en el lanzamiento de una intifada frente al enemigo sionista”.

Por su parte, la ONU afirmó este miércoles que el estatus final de Jerusalén debería resolverse con negociaciones entre Israel y Palestina y destacó la necesidad de ir hacia una solución de dos estados.