La escritora, productora y directora artística Sue Frumin ha fundado la compañía de teatro Sea-change con la idea de corregir el desequilibrio de personajes femeninos que hay en el teatro o en el cine e invertir la antigua costumbre de que solamente los hombres pueden actuar, dando así la libertad a sus actrices de, incluso, cambiar el género de los protagonistas.

La compañía, formada únicamente por mujeres, ha vuelto a Londres después de presentar su adaptación de “La Tempestad” en el Festival de Mujeres de Lesvos, Grecia, el mes de septiembre del 2016 para celebrar el 400º aniversario de la muerte de Shakespeare. El lugar elegido para la representación ha sido cuidadosamente elegido, ya que el teatro de La Rosa en Bankside, construido en 1587, ha sido testigo de las obras del propio Shakespeare.

Cartel de “La Tempestad” de la compañía Sea-change

La visión de Frumin, con la ayuda de la directora de la obra Ray Malone, es representar las obras del dramaturgo inglés desde la perspectiva de una mujer.

Ray Malone, directora de "La Tempestad"
Ray Malone, directora de “La Tempestad”.

Así, una maravillosa Marianne Hyatt, se convierte en Próspero, una madre que junto a su hija Miranda (Lakshmi Khabrani) se ven arrastradas con su barco hasta una misteriosa isla con seres extraños. Doce años después, una mágica tormenta, interpretada por Lucianne Regan, se ve obligada por Próspero a traer a sus enemigos a la isla, donde sus malvadas intenciones se van exponiendo a lo largo de la obra, mientras la comedia viaja libremente por los diálogos de los personajes.

Próspero y Miranda al principio de la obra.

El naufragio de los villanos separa a Alonso, rey de Nápoles (Gerry Bell) de su hija Ferdinand (otro cambio de género en uno de los protagonistas de la trama original interpretada por Kimberley Jarvis) que al conocer a Miranda surge entre las dos un amor puro y joven que muestran de manera creíble y tierna.

Miranda y Ferdinand dándose muestras de cariño como adolescentes enamorados.

Alonso cree que su hija ha muerto e intenta sobrevivir en la isla junto a su hermano Sebastián (Lottie Vallis), Gonzalo, su viejo consejero (Judy Frumin) y el hermano de Próspero, el duque de Milán, Antonio (Camilla Harding) que conspira para deshacerse de Alonso también. Cuatro espectaculares representaciones de personajes masculinos llevadas a cabo por mujeres, a destacar sobre todo la mimetización de Bell y Frumin que consiguen confundir al espectador en más de una ocasión.

Sebastián, Gonzalo y Alonso, muy bien caracterizados por tres grandes mujeres.

A la vez, convive otra trama en la que Trinculo (Gerry Bell otra vez) y Stephano (Vix Dillon) se encargan de poner la nota de humor a esta obra con sus borracheras. Ambos llevan calzado de Doctor Martens, pero sobre todo sorprende la cabeza rapada de Vix y el escudo de la Cruz de San Jorge que lleva a su espalda. Estos dos personajes conocen a un ser extraño que habita en la isla, Caliban (Rosie Jones), un esclavo que Próspero trata sin cariño, pero que ha encontrado en ellos la atención que necesitaba. Un gran trabajo el de Jones que durante toda la obra se mueve por el escenario arrastrándose por el suelo, despeinada y manchada haciendo verídico su papel.

Caliban, Stephano y Trinculo en una de sus aventuras de borrachera.

Entre actos la propia Sue Frumin es la encargada de amenizar la espera de los espectadores “vendiendo” naranjas y otros productos de manera cómica.

Sue Fremin actuando de Myrtle, vendedora de naranjas.

Al finalizar la obra, los aplausos se mantuvieron durante unos 5 minutos y parte del elenco, incluidas Frumin y Malone, se quedaron a responder las preguntas del público. Una compañía de teatro magnífica cuyos pasos no vamos a perder de vista en Aculco.

Andrea Gurau