Una joven llamada Dyne Suh le fue cancelada su reserva de alojamiento por Airbnb por ser asiática. La dueña de la casa, Tami Barker, le rechazó la reserva minutos antes de llegar por motivos racistas y deslizó una frase lapidaria: “No te lo alquilaría, aunque fueras la última persona sobre la Tierra. Una palabra lo dice todo. Asiática”.

Como consecuencia de este grave acto de discriminación, el departamento de Empleo y Alojamiento Justo de California  le exige a la dueña pagar una multa de 5.000 dólares, escribir una disculpa personal a la clienta insultada, asistir a un curso universitario de estudios asiáticos americanos, participar en un panel de educación comunitaria, hacer trabajos de voluntaria en alguna organización de derechos civiles y comunicar al Departamento cualquier información sobre sus alquileres durante cuatro años. Además, Airbnb la vetó de por vida de su plataforma de alquileres.

En la conversación que mantuvieron por el sistema de mensajes de la aplicación de Airbnb, la dueña se negó a alojar a Suh y a sus dos amigos con sus respectivos perros, algo que ya habían acordado previamente. Después de negarle la entrada a su casa, le advirtió ofensivamente: “Si te crees que cuatro personas y dos perros van a conseguir una casa en Big Bear por 50 dólares la noche en el fin de semana con más actividad del año estás completamente drogada”. Suh le contestó que iba a contactar a Airbnb inmediatamente. La dueña le respondió, “por esto tenemos a Trump”.

Según el comunicado oficial, la compañía se comprometió este año con el Departamento a investigar a algunos de sus anfitriones y a comunicar a los clientes que tengan quejas de ese tipo que pueden dirigirse al Gobierno californiano.