Miles de creyentes participaron del tradicional Vía Crucis en el Coliseo de Roma que se llevo adelante con fuertes medidas de seguridad.

Unos 20.000 fieles con velas en las manos, siguieron en silencio la ceremonia nocturna, que revive las diferentes etapas del calvario de Jesús desde su condena a muerte hasta su crucifixión y sepultura.

El papa Francisco estuvo presente en el antiguo anfiteatro romano para presidir la escenificación de las 14 estaciones de las que, según los católicos, consistió el camino a la cruz de Jesucristo. El Sumo Pontífice no participó en la procesión, pero siguió los hechos desde un podio, ubicado delante de una cruz gigante iluminada con velas.

Al final de las dos horas de ceremonia, Francisco se dirigió a la multitud y expresó “vergüenza” por dejar a las jóvenes generaciones “un mundo fracturado por las divisiones y las guerras”.

“Nuestras generaciones están dejando a los jóvenes un mundo fracturado por las divisiones y las guerras, un mundo devorado por el egoísmo en el que los jóvenes, los niños, los enfermos, los ancianos son marginados”, lamentó el Sumo Pontífice.

Las autoridades desplegaron unos 10.000 miembros de las fuerzas de seguridad en toda Roma. El ministro de Interior italiano, Marco Minniti, reafirmó esta semana el nivel elevado de riesgo de atentado en Italia.

Esta semana las autoridades italianas procedieron al arresto de una serie de sospechosos de radicalización islamista.

El jueves, cinco personas fueron detenidas en una operación antiterrorista contra allegados de Anis Amri, el tunecino que embistió con un camión un mercado de Navidad en Berlín el 19 de diciembre de 2016, que dejó 12 muertos y un centenar de heridos.