Científicos chinos de la Universidad de Guangzhou anunciaron la creación de los primeros embriones humanos resistentes al VIH, virus de sida.

Para conseguirlo han tenido que recurrir a una polémica técnica que permite manipular el genoma a voluntad. Con ella se pueden borrar, añadir o cambiar genes como un si fuese un corta-pega. En este caso, los investigadores chinos han añadido una mutación genética que portan algunas personas que les protege de forma natural contra el VIH. Esta mutación impide que el virus del sida penetre en los glóbulos blancos.

Para este experimento utilizaron 213 embriones obtenidos mediante tratamiento in vitro que no eran viables, nunca hubieran progresado aunque se hubiera implantado en el útero de una mujer. La manipulación genética tuvo un éxito limitado en cuatro de los 26 embriones tratados. No lograron que todos los cromosomas albergaran la mutación protectora y tres días después los embriones fueron destruidos.

La universidad de Guangzhou no es la primera en atreverse con la manipulación experimental de embriones humanos. Otro centro de china fue pionero en modificar óvulos fecundados modificando un gen cuya mutación es responsable de la beta-talasemia, una grave enfermedad de la sangre. Este grupo tampoco tuvo el éxito esperado.

Ambos trabajos impulsan un debate encendido en cuanto a la seguridad y los límites éticos de la edición genética. No solo abre la puerta a corregir enfermedades desde la concepción sino también a la creación de “bebés a la carta”. Los dos estudios muestran que es posible manipular la vida humana, pero que aún existen numerosas barreras técnicas y éticas.