El Parlamento británico aprobó la semana pasada una ley que obliga al primer ministro británico, Boris Johnson, a solicitar una prórroga del Brexit hasta el 31 de enero para evitar un Brexit sin acuerdo el próximo 31 de octubre.

La única forma que tendría el dirigente británico de evitar esta situación es logrando la aprobación de un acuerdo antes del 19 de octubre u obteniendo un permiso expreso del Parlamento que le permita una salida abrupta de la Unión Europea, algo que parece muy difícil.

Boris Johnson ha dicho que preferiría “estar muerto en una cuneta” antes de pedir una nueva prórroga para la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Con el Parlamento cerrado hasta el 14 de octubre, cada vez, son menos las alternativas que tiene el Gobierno.

El premier británico cree que todavía hay margen para negociar un acuerdo con la Unión Europea, planteando entre sus requisitos la retirada del plan de emergencia para evitar una frontera dura con Irlanda. Por su parte, la Unión Europea ha dicho que no reabrirán el Acuerdo de Retirada negociado con Theresa May ni quitarán el plan de emergencia en la frontera con Irlanda.