Un vecino escuchó que Carrie Symonds, la novia de Boris Johnson le gritaba  ¡Déjame en paz!” y “¡Vete de aquí” 

Tras insistir golpeando la puerta y no recibir respuesta alguna, decidió alertar a las autoridades, a las que les dijo que oía “gritos, portazos y golpes”. La Policía se presentó en la casa a las 00.24 horas del viernes.

Según testigos, Symonds recriminó a su novio haber manchado el sofá con vino tinto y le chilló que era “un malcriado” al que no le importa “nada”. Por su parte, Johnson le dijo a la joven, antigua relaciones públicas de los “tories”, que no tocara su “jodido ordenador”.

Sin embargo, algunos miembros del la formación conservadora han restado credibilidad a la versión del testigo. Por ejemplo, el secretario de Estado de Seguridad británico, Ben Wallace, quien desechó la historia y atacó a los “izquierdosos” vecinos de Johnson en un mensaje en Twitter que posteriormente borró.

Johnson se separó de su segunda esposa, Marina Wheeler, el año pasado, tras 25 años de matrimonio y cuatro hijos en común, al tiempo que se conocia su relación con Symonds, 24 años menor que él.

Entre 1987 y 1993 estuvo casado con Allegra Mostyn-Owen y a lo largo de su dilatada carrera los tabloides británicos le han atribuido numerosas amantes. La discusión con su novia se ha convertido en una piedra en el camino de Johnson a Downing Street, que pone patas arriba una campaña en la que ha tratado de suavizar su imagen y mantener un perfil mediático bajo para evitar decir o hacer nada inapropiado.

Tras la última votación celebrada el pasado jueves entre los parlamentarios “tories” solo quedan como aspirantes a suceder a May Johnson y Hunt. Serán los 160.000 afiliados conservadores los encargados de escoger a alguno de los dos en una votación que tendrá lugar el mes que viene.

Se prevé que para la semana del 22 de julio se conozca quién es el ganador, que deberá ejecutar la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE). Ambos contemplan una ruptura abrupta el próximo 31 de octubre, pero mientras que Johnson se muestra más radical y partidario de ese escenario, para Hunt se trata de un último recurso si antes ha fallado un renegociación del acuerdo de salida con Bruselas.