El seleccionado brasileño de fútbol dio su primer paso en falso: no pasó del empate 0 a 0 con Sudáfrica en el estadio Mané Garrincha de Brasilia, en el debut de ambos conjuntos en el grupo A de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 que comparten con Dinamarca e Irak.

Con Neymar como estandarte, y con la localía a favor, Brasil es favorito, pero los sudafricanos sorprendieron: no salieron a refugiarse en su campo, sino que se plantaron de igual a igual, se apoderaron del balón e intentaron lastimar por las bandas. De hecho, las primeras aproximaciones fueron del conjunto dirigido por Owen da Gama.

El pitazo final disparó una catarata de silbidos para un equipo que en su primera presentación decepcionó. La posibilidad de revancha llegará el domingo, cuando los brasileños enfrentarán a Irak nuevamente en Brasilia.