Las muertes de migrantes a las puertas de Europa no cesan. Y los acuerdos suscritos con terceros países para frenar las salidas no dan los frutos esperados. Para tratar de revertir la situación, la Comisión Europea propone usar por primera vez lo que denomina “incentivos negativos” hacia esos países.

Se trata de limitar ayudas, ventajas comerciales u otros beneficios a quienes no contengan los flujos, según la propuesta que presentará hoy el Ejecutivo comunitario y que incluye inversiones de hasta 62.000 millones de euros para países en dificultades.

La situación al sur de Europa se deteriora cada día. Libia acoge hoy a más de 230.000 migrantes. De ellos, “decenas de miles buscan maneras de entrar en la UE”, revela el documento que hoy se presentará al Parlamento Europeo. Consciente de que la presión no va a remitir en muchos años, Bruselas quiere situar la migración en el centro de todos los pactos que se firmen o se hayan firmado ya con países terceros.