El día del solsticio de verano se celebra cada año del 20 al 24 de junio, y es el día que el sol alcanza su altura máxima dando paso a la llegada del verano en el hemisferio norte. Esto convierte a este día en el más largo del año, ya que es el día que amanece más pronto y que también se hace de noche más tarde en todo el año. En el hemisferio sur este día ocurre exactamente lo contrario, y tiene lugar el día más corto del año que da paso al invierno.

Desde hace miles de años, este día se celebra en muchas civilizaciones alrededor de todo el mundo ya que significaba la llegada del buen tiempo y la mejora en las cosechas debido a la mayor duración de la luz solar.

Stonehenge, situado cerca de Salisbury al sur de Inglaterra, es uno de los monumentos megalíticos más misteriosos del mundo. Construido hace 5.000 años está formado por grandes bloques de rocas metamórficas distribuidos en cuatro circunferencias concéntricas. El exterior, de treinta metros de diámetro, está formado por grandes piedras rectangulares de arenisca que, originalmente, estaban coronadas por dinteles, también de piedra, quedando hoy en día sólo siete en su mismo sitio. Dentro de esta hilera exterior se encuentra otro círculo de bloques más pequeños de arenisca azulada. Aunque se desconoce oficialmente el motivo de esta construcción está relacionado con los movimientos astronómicos, ya que durante los solsticios de verano y de invierno ocurre un acontecimiento especial. El sol sale y se pone formando una línea que pasa por el eje central de la construcción, creando una alineación perfecta. Por este motivo al complejo se le denomina también el Templo del Sol.

Desde hace varias décadas, miles de personas se reúnen en Stonehenge para celebrar una fiesta pagana y contemplar la salida del sol. La fiesta empieza la noche anterior cuando la gente se reúne alrededor del semicírculo para contemplar la puesta de sol mientras cenan al aire libre y continúan la fiesta hasta la hora del amanecer, cuando vuelven a reunirse alrededor del monumento para apreciar la salida del sol por el centro. Las celebraciones paganas trascurren a ritmo de música de tambores, disfraces y un ambiente pacífico y relajado. Durante estos días el acceso al recinto es totalmente gratuito, y el año pasado se llegaron a reunir 23.000 personas. La misma alineación tiene lugar durante el solsticio de invierno pero debido a las bajas temperaturas poca gente acude a ver el espectáculo. La importancia de los cambios de estaciones y la posición del sol ha sido un tema muy importante a lo largo de los siglos para las diferentes culturas, aunque nunca llegaremos a saber la verdadera importancia que tenía el monumento para ellos.

Acudir a Stonehenge es una forma original de celebrar este día y deleitarse con la llegada del verano tal y como lo hacían las civilizaciones anteriores, además de disfrutar de una agradable fiesta al aire libre.

 Zaida Iglesias