Era la única comediante mujer en la edición 2019 del Festival de Viña del Mar y no pudo conectar con la audiencia. Lo que decía no despertaba risas, sino murmullos, que se iban convirtiendo en silbidos y gritos de reprobación.

Entonces, Dueñas trató de ganarse el apoyo de las mujeres. “Sororidad, que linda palabra, ¿no?”, preguntó. Los abucheos eran ya generalizados.

“Sororidad es la solidaridad entre las mujeres. Es la hermandad que ocurre entre las mujeres ante las injusticias de género, y es algo súper importante”, dijo en un discurso que ya no parecía parte de una rutina cómica.

“¿Cómo están los hombres?”, preguntó después, cuando ya tenía al público claramente en contra y la multitud pedía que se fuera. Lo que dijo después no la ayudó demasiado.

“Es difícil ser hombre en este momento. Yo los quiero mucho, pero es súper difícil ser hombre hoy día. Porque como que pasaron de moda heavy. No, pero en buena. Yo los quiero un montón. Pero como ya nadie está hablando mucho de ustedes, de cosas buenas”, dijo la comediante, tratando de hacer oír su voz entre los silbidos y los gritos.

“Se veían tan bonitos cuando entré a este escenario… Lo voy a contar igual, porque nadie me está viniendo a salvar. Esto es un abandono total”, dijo, dando pie al ingreso de los animadores del Festival, que le preguntaron si quería continuar. Ella, obviamente, dijo que no.

“Claramente este no es mi público. Había una intuición mía de que tal vez un festival tan grande como este no era para mí. Pero al existir la invitación es un desafío profesional que uno toma”, dijo en la conferencia de prensa que dio tras la presentación.