Este martes, el líder laborista Jeremy Corbyn, ha parado de postularse para un Gobierno que intentara evitar el Brexit duro de Boris Johnson y ha aceptado buscar otras vías legales que tengan un mayor consenso.

Los laboristas iniciaron conversaciones con los nacionalistas escoceses, independientes y los liberaldemócratas para tratar de encontrar el mecanismo parlamentario que tenga fuerza para frenar a los euroescépticos.

Es complicado diseñar una estrategia común contra el Brexit porque el campo proeuropeo está plagado de desconfianzas mutuas. Por este motivo, la propuesta que lanzó Corbyn este verano no ha tenido éxito y los proeuropeos se han decantado por otra vía.

“Lo que está claro es que la situación actual es de urgencia. No podemos perder el tiempo. Confiemos en poder actuar lo antes posible”, comenta Jo Swinson, líder de los liberaldemócratas. La estrategia consiste en quitar al Gobierno una prerrogativa consuetudinaria de fijar el orden del día en el Parlamento, y que el Brexit sea tratado en la cámara.