La cúrcuma, el brócoli y las coles de Bruselas interfieren con el desarrollo de las células cancerosas e, indirectamente y en el marco de una dieta equilibrada, pueden proteger contra el cáncer.

Los expertos analizaron los mecanismos moleculares que conducen a la aparición de cáncer, y la manera de preservar las “cualidades antitumorales” de las comidas independientemente del modo de cocción.

“La verdadera dieta mediterránea sigue siendo un pilar fundamental para la prevención de enfermedades.

“Se ha discutido mucho el papel de la carne y de la leche y sus derivados en el riesgo de tumores. Entre las conclusiones sobresalientes, surge la necesidad de poner atención a la calidad de la carne y la trazabilidad del origen de la leche y no comer más de 400 gramos de carne a la semana.

La única correlación cierta del consumo de leche es con el cáncer de próstata. Fomentar el consumo de fibra sigue siendo un objetivo clave para cualquier persona involucrada con la nutrición”. Dijo la doctora Etta Finocchiaro.