Braunau es un pueblo que se hizo famoso porque allí nació Adolf Hitler, y su edificio más célebre, la casa natal del padre del nacional-socialismo, será derribado con el fin de que no se convierta en un lugar de peregrinación y culto de los nuevos movimientos  Nazis.

En Braunau, cerca de la frontera alemana, nació hace 127 años Adolf Hitler. Ahora, más de 50 años después de su muerte, esa casa será destruida para construir un nuevo edificio, que será usado para una fundación benéfica o para las autoridades locales, según explicó el ministro del Interior austriaco, Wolfgang Sobotka, al diario Die Presse.

De acuerdo con el diario El País, la decisión no agradará a los que llevan años pidiendo que en ese espacio se levante un monumento que recuerde el horror que trajo al mundo el nacional-socialismo.

La idea de los expertos que tomaron parte en la decisión es remodeler el espacio hasta “no ser reconocible”.

Un grupo de historiadores, funcionarios, y un representante de la comunidad judía en Austria tomaron la decisión para evitar que caiga en manos equivocadas y se convierta en lugar simbólico del nazismo.

Tomar la decisión fue un proceso complicado: pues las opiniones sobre qué hacer con la casa estaban divididas. La dueña de la vivienda nunca había querido vender la edificación al Gobierno.

Sin embargo, el ministro del Interior explicó que ahora se aprobará una ley que permitirá la confiscación de la casa para su demolición.