En Tarifa (Cádiz) se cansaron de tocados explícitos, disfraces obscenos, alcohol sin control y música hasta cualquier hora. Esos son algunos de los medios empleados por las despedidas de soltero que han llevado a la localidad gaditana a decir basta. Su Ayuntamiento es el último en sumarse al control de este tipo de eventos.

Madrid, Salamanca, Logroño, Mojácar (Almería), Granada o Conil (Cádiz) ya han ideado distintas medidas.

Máximo Portolotti, dueño del hostel Pink House Tarifa, va más allá al considerar que “son una payasada que se puede evitar porque ni son bonitas, ni dejan dinero ni dan nada bueno del pueblo”. La intención del Ayuntamiento es emplear a fondo a la policía local para que aplique con mano dura las ordenanzas municipales de protección del medio ambiente acústico y de convivencia. La primera prohíbe los sonidos superiores a los 70 decibelios durante el día. Y después de las 23.00, todo tipo de ruidos. Con ello, controlarán “los gritos y el uso de megáfonos, habituales en estos grupos”, según el alcalde. Con la ordenanza de convivencia pretenden controlar “disfraces indecorosos u ofensivos”. Por ello, Ruiz ya avanza que van “a afinar más” la norma para que quede clara la prohibición.