Una mayoría simple en el senado brasileño aprueba la destitución de Dilma Roussef como presidenta. 55 senadores de 88 que tiene la cámara en total, votaron a favor de la destitucion. El vicepresidente del país Michel Temer, líder del Partido Democrático do Movimiento Brasilero, asumirá la jefatura del Estado.

A partir de ahora, comenzará en el senado el juicio político y los senadores discutirán si Roussef cometió crimen de responsabilidad hacia la República al alterar las cuentas publicas para equilibrar los balances presupuestarios. Esta situación no puede alargarse mas de 180 días, y pasado ese periodo se celebrará una segunda votación que decidirá el destino final de Roussef, hasta esa fecha pierde totalmente el poder del Estado.

La mayoría de los defensores de la destitucion, partidos de centro y derecha, justificaron su decisión no solo en estas maniobras fiscales, sino también por la caída económica del país y la necesidad de un cambio de gobierno.

Por el otro lado, los defensores de Roussef criticaron la maniobra argumentando que no se puede destituir a una presidenta elegida por el pueblo en las urnas.

Mientras tanto, en Brasilia y Sao Paolo, se sucedían las manifestaciones a favor y en contra de Roussef, aunque menos numerosas que las anteriores.

Dilma ha asegurado que no renunciará a su cargo, y que tendrán que echarla a la fuerza o en las urnas.