La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, está “indignada” después de que el domingo el Congreso votara a favor de abrir un juicio politico en su contra que al final podría sacarla del poder si el senado sigue la línea de la cámara baja.

La mandataria, expresó que se siente “víctima de una gran injusticia”.

“Tengo la fuerza, el espíritu y el valor. No seré derrotada, no me paralizarán. Seguiré peleando y pelearé como he hecho toda mi vida. Se usa la apariencia de un proceso democrático para practicar un abominable crimen, como es condenar a un inocente”, dijo en un discurso televisado.

La oposición acusa Rousseff, del Partido de los Trabajadores, de un “crimen de responsabilidad” por supuestamente haber maquillado las cuentas públicas durante el año 2014, cuando fue reelecta presidenta de Brasil.