Divertida, colorida e integradora adaptación de “El sueño de una noche de verano”

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Mundo mágico en “El sueño de una noche de verano”. Fotografía de Andrea Gurau.

El verano en Londres es de William Shakespeare. La Rosa Playhouse, antiguo teatro ubicado en Bankside que tuvo la suerte de albergar algunas de sus obras en el siglo XVI, sigue maravillando a sus espectadores con adaptaciones de lo más inauditas.

Esta vez tenéis hasta el 26 de este mes para disfrutar de una comedia refrescante: “El sueño de una noche de verano”, primera producción de Pepe Pryke, antiguo miembro Honorario de la Rosa Playhouse, y su recién creada compañía de teatro Unfolds.

La historia transcurre durante la boda de Teseo (Ian Hathway) e Hipólita (Cindy-Jane Armbruster) e incluye un mundo de sueños y fantasías en el que fluyen el amor correspondido entre Hermia (Rhiannon Sommers) y Leander (Nick Oliver), la desesperación de Helena (Sydney Aldridge) por el rechazo constante de Demetrius (Clark Alexander), la amistad, la comedia y el reino de las hadas.

Momento cómico de la obra

Lo más destacable de la producción es la magnífica actuación de los actores, sumamente cualificados y brillantes. Son capaces de interpretar más de un papel en el desarrollo de la obra y, aún así, realizarlo de manera creíble.

De izquierda a derecha, de arriba a abajo: Sydney Aldridge, Clark Alexander, Cindy-Jane Armbruster, Robert Hazle, Ian Hathway, Elinor Machen-Fortune, Nick Oliver and Rhiannon Sommers.

Además, es interesante resaltar la eficiencia de los actores al moverse por el escenario, acaparando todo el espacio entre asientos y espectadores para representar una obra más cercana e informal. Destacaría también el trabajo de Sydney Aldridge, natural en todo momento, muy expresiva y cuyos personajes que interpreta (Helena y Bottom) le quedan como anillo al dedo.

Sydney Aldridge interpretando al cómico Bottom

La sensación que invade siempre al entrar a la Rosa Playhouse es indescriptible.Enorgullece poder estar en un teatro en el que William Shakespeare representaba sus obras y que aún se mantenga en pie, gracias a la recaudación de fondos. La pequeña sala que aún se conserva alberga unos 50 asientos y se divide en dos zonas de actuación.

Demetius y Leander en otro cómico acto

La primera se encuentra en el mismo plano que el público, pero la otra juega con las perspectivas y la distancia. Los actores se desplazan a una parte trasera del teatro que no podemos alcanzar los asistentes más que con la mirada, que se suele usar para proyectar en nuestra mente mundos distintos a los que se interpretan en primer plano. En “El sueño de una noche de verano”, dirigida por Alex Pearson, se utiliza este método al final de la obra, pero quizás se podría haber jugado un poco más con el cambio entre mundos, ya que la obra juega a saltar constantemente entre la realidad y los sueños.

Mundo mágico en “El sueño de una noche de verano”. Fotografía de Andrea Gurau

Sin embargo, el cartel de “Dreamland” (País de los sueños) que se mantiene al fondo del teatro durante los 90 minutos de obra, el diseño de iluminación de David Palmer y Misha Anker, y la decoración planteada por Isabella Van Braeckel encajan de manera excelente con esta comedia picaresca tan juvenil.

Andrea Gurau