En Estados Unidos se produjo un nuevo ataque que aviva las tensiones raciales de ese país. Esta vez tres agentes policiales murieron y otros tres resultaron heridos de diversa gravedad por disparos realizados por un agresor cerca de una comisaría en Baton Rouge, en Luisiana.

La policía dijo que una sola persona fue la que perpetró el ataque. Más tarde el autor de los disparos fue abatido por las autoridades.

Mientras tanto, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo en un comunicado que los asesinatos de los tres policías eran un acto de “cobardía”.

El presidente recordó que por segunda vez en dos semanas, oficiales de policía que arriesgan sus vidas son asesinados mientras hacen su trabajo.

El pasado 8 de julio un francotirador mató a cinco policías durante una manifestación antirracista en Dallas (Texas), después de que dos hombres de color fueran asesinados por policías, lo que desató de nuevo tensión racial en EE.UU.