Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos sobrevolaron Corea del Sur con dos bombarderos estratégicos de largo alcance como demostración de su poderío militar, tras el reciente ensayo nuclear de Corea del Norte

Escoltados por aviones de combate F-15K surcoreanos y F-16 estadounidenses, los bombarderos supersónicos B-1B Lancer volaron a baja altura al sur de Seúl, sobre la base aérea de Osan, informaron las Fuerzas Armadas estadounidenses en Corea del Sur. Estos jets pueden llevar armas atómicas.

La manifestación de fuerza solo es un ejemplo de las capacidades militares de la alianza con Corea del Sur “para reforzar el sistema de disuasión ampliado”, dijo el máximo comandante de las USFK, Vincent Brooks.

Además, después del cuarto ensayo nuclear norcoreano en enero Washington hizo volar sobre la zona un bombardero B52. Es habitual que el país envíe para maniobras a sus aviones de combate a Corea del Sur, donde tiene estacionados 28.500 soldados.

La prueba realizada el viernes por Corea del Norte generó condena internacional. El país aseguró haber ensayado una cabeza nuclear que puede montarse en misiles estratégicos. Fue el test más potente realizado por el país comunista, aunque las estimaciones sobre su fuerza varían, pues van desde los diez a los 25 kilotones de TNT. La bomba que lanzó Estados Unidos sobre Hiroshima en 1945 tenía una potencia de unos 13 kilotones.