El último informe de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico afirma que el gasto educativo español es inferior a los 35 países que la integran. Esta diferencia se aprecia en todas las etapas estudiantiles, desde el colegio hasta la Universidad.

Las diferencias con otros países pueden llegar a suponer siete puntos del PIB, es decir, entre 1.500 y 3.000 dólares por alumno, durante 2014. La organización ya ha advertido a España de que “una educación de alta calidad necesita una financiación sostenible”.

Mientras que la mayoría de los países han mantenido estable su inversión en educación, en España, bajó un punto, hasta el 8%, en el período que va desde 2008 a 2013. Esta reducción en educación, supone que haya menos profesores, clases con más alumnos y más precariedad.