El ministro de Economía británico,  Philip Hammond, ha presentado unos presupuestos expansivos, condicionados por la llegada a un acuerdo con Bruselas, que les permitirá liberar las reservas previstas, con las que afrontarían una dura salida de la Unión Europea.

Durante su intervención en la Cámara de los Comunes, Hammond expresó que “la era de austeridad está llegando finalmente a su fin, pero la disciplina fiscal permanecerá”. Los nuevos presupuestos abogan por reducciones de impuestos, ayudas a pequeños empresarios y ayuntamientos, más inversión en infraestructuras y en el Servicio Nacional de Salud.

La Oficina para la Responsabilidad Fiscal, órgano de control presupuestario para Reino Unido, ha impulsado a Hammond con una revisión al alza de sus previsiones económicas. En marzo se estimaba que el crecimiento del PIB sería de 1,3%, actualmente los cálculos apuntan a un crecimiento del 1,6% para 2019 y de un 1,4% frente al 1,3% anterior para el 2020.