Según informó el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) el Estado Islámico impuso tarifas equivalentes a un 30% de los 300 millones de euros que generó el tráfico de inmigrantes en Libia durante 2015, lo que se traduce en casi 88 millones de euros.

El califato habría obtenido estos beneficios del cobro de comisiones a los traficantes que querían zarpar de la zona de costa de 150 km que el ISIS controla alrededor de Sirte o los que atravesaron sus áreas de control.

Según los informes a los que pudo acceder el diario El País el tráfico de migrantes superó “cualquier otro negocio de contrabando y tráfico en la región”. Solo desde Libia partieron hacia Italia 102.130 inmigrantes hasta septiembre de este año.

La crisis migratoria que está haciendo que miles de personas huyan hacia  a Europa en busca de una vida mejor se está convirtiendo en un negocio para los grupos yihadistas.