El pacto firmado por la UE y Turquía se resquebraja, ya que dos de sus principales puntos se han paralizado. Estos son la desaparición del visado para los turcos que entren a Europa y la expulsión de los demandantes de asilo desde Grecia.  Turquía se declara poco optimista con futuro de este pacto, firmado para intentar resolver la crisis migratoria de refugiados.

El pasado 4 de Mayo, la Comisión Europea realizo su mayor aproximación al gobierno de Ankara, al recomendar eximir a los turcos de visado para entrar en territorio europeo. Menos de 24h después el presidente Erdogan forzó la salida de su Primer Ministro dejando sin representante en las negociaciones.

Erdogan y otros altos cargos del gobierno turco, han avisado que no cumplirán el requisito pendiente que les exige la UE para la liberación de visados a los turcos, que es cambiar la ley antiterrorista en el país. La Comisión Europea considera que las leyes antiterroristas turcas han tenido un impacto negativo en los derechos fundamentales de los ciudadanos, como detenciones de periodistas y académicos acusados de terrorismo.

La UE tratara de salvar el acuerdo, porque la ruptura de este supondría desvincular a Turquía del control del flujo migratorio, y las costas europeas volverían a recibir miles de inmigrantes desde las costas turcas.