El Taj Mahal nació del amor del emperador Shah Jahan hacia su esposa favoritaCuatro siglos después, es otro romance el que está empañando la belleza de la tumba más famosa de India. La decoloración del mármol blanco de esta joya histórica, fruto de la contaminación del aire, es un problema que arrastra la ciudad de Agra desde hace tiempo. Pero el ‘mosquito de los lagos’, un insecto que, en su vuelo de apareamiento, acude a la llamada romántica del mausoleo ayuda a que sus paredes adquieran manchas verdosas.

Estos animales se encuentran en el Yamuna, el río junto al que descansa el monumento musulmán, y su aparición se explica por el pésimo estado de su agua estancada, putrefacta tras décadas siendo el destino de toneladas de residuos.

Los insectos son la última pero no la única causa de la decoloración del Taj Mahal, que recibe unos seis millones de visitantes de forma anual. Un estudio a finales de 2014 publicado en el diario Environmental Science & Technology concluyó que lo que vuelve amarillas las paredes del mausoleo desde hace años son partículas de carbono y de polvo fino que se emiten especialmente tras la quema de combustibles fósiles, biomasa y basura.