La Unión europea empieza a poner en marcha los aspectos mas criticados del pacto con Turquía. Todos los refugiados llegados a las costas desde el 20 de Marzo, están detenidos y a la espera de que zarpe un barco que los devuelva a su país de origen.

Durante la expulsión de los refugiados en los puertos de Lesbos y Quios, no hubo protestas, gritos ni forcejeos, pero las autoridades europeas impidieron a periodista y a ONGs el contacto con ellos, y la grabación o difusión de imágenes del desalojo.

Varias ONGs que actúan en la zona, denuncian la censura de las autoridades, y que al menos, han obviado 13 peticiones de asilo de los refugiados, expulsándolos sin prestar atención a sus casos personales. También denuncian que los cuerpos de seguridad están tratando como delincuentes a todos los refugiados, sean mujeres, niños o ancianos.

El centro de Lesbos, se ha convertido en una aldea de casetas prefabricadas rodeadas de vallas y vigiladas por los cuerpos de seguridad, donde no se permite a ningún refugiado salir de esas instalaciones, ni hablar con ningún medio de comunicación o organización.

El reto ahora es tramitar lo mas rápido posible las peticiones de asilo, para evitar la sobrepoblación en estos campos improvisados.