Hernán Darío Rodríguez y Jorge Iván Morales llevaban 48 horas perdidos en el mar, solo con el equipo de buceo que habían cargado.

Hernán perdió su máscara cuando se quedó dormido. “Fue un golpe durísimo en el ánimo, porque es uno de los elementos básicos que nos ayudaba a mantenernos vivos”, dijo este colombiano de 37 años.

Su grupo de cinco buceadores perdió el contacto tras una inmersión en la isla de Malpelo, a unos 500 kilómetros de la costa del Pacífico de Colombia.

Pensaban en cómo podrían turnarse el visor que les quedaba durante las siguientes horas, cuando escucharon a lo lejos el ruido de un motor.

Un avión de la operación de búsqueda pasó de largo, lo que les causó más desesperación.

“La desesperanza se apoderó de nosotros. Y como a los 15 minutos vimos un punto en el aire y vimos que el avión estaba retornando. Estábamos seguros que el avión nos estaba buscando”, cuenta Hernán.

“Sentí como una recarga de energía impresionante que me invadió de los pies a la cabeza. Una enorme felicidad porque los ánimos estaban muy bajos”.

Érika y Carlos siguen perdidos

El australiano Paul Morse nadó hasta ponerse a salvo en la rocosa isla de Malpelo, mientras que Érika Díaz y Carlos Jiménez siguen sin ser localizados a una semana de quedar a la deriva.

El Club Orcas, el cual organizó la expedición, asegura que los buceadores tenían la experiencia requerida y el equipo adecuado, y estaban con el instructorque tenía

30 años de

experiencia.