La policía de la ciudad de Columbus, en Ohio, Estados Unidos, mató el miércoles por la noche a un niño negro, después de que sacara una pistola, que era de balines. Tyree King, de 13 años, falleció como consecuencia de los múltiples disparos de un agente.

Se trata de un nuevo caso que cuestiona el trato de la policía en Estados Unidos a la comunidad afroamericana. Durante este año se han producido muchísimas protestas por las muertes de afroamericanos a manos de la policía. La tensa situación que se está produciendo en este sentido, ha llegado incluso a amenazar a las propios agentes, tras ataques mortales de personas negras a policías.

Según el Washington Post, en lo que va de año, 681 personas ha muerto por disparos de la policía, de estás 39 iban desarmadas y 26 llevaban pistolas de juguete. Las autoridades de Colombus están investigando lo sucedido.