Se aprobó una ley que hace ilegal pagar por sexo e impone multas hasta de US$4.275 a aquellos que compren servicios sexuales.

Los que sean condenados también tendrán que asistir a clases para aprender sobre las condiciones que enfrentan las prostitutas.

La ley tomó más de dos años en aprobarse debido a las diferencias entre las dos cámaras del Parlamento.

Mientras que los proponentes de la ley aseguran que protegerá a las mujeres, algunas trabajadoras sexuales protestaron contra la legislación durante el debate final.

Unas 60 manifestantes, afuera del Parlamento en París, portaban carteles que leían: “No me liberen, me puedo cuidar sola”.

Miembros del sindicato Strass de trabajadoras sexuales sostienen que la ley afectará el sustento de miles de prostitutas, una suma entre 30.000 a 40.000.

La ley sustituye una anterior de 2003 que penalizaba a las trabajadoras sexuales por vender sus servicios.