Este domingo, la Guardia Civil encontró los cuerpos descuartizados de una familia, formada por dos adultos de unos 40 años, una niña de cinco y un niño de un año, en un chalé de Guadalajara. Mientras las autoridades esperan los resultados de las pruebas de ADN para identificar la identidad de las víctimas, los investigadores parten de la hipótesis de que se trata de “un ajuste de cuentas llevado a cabo por sicarios profesionales”.

El estado de la vivienda, que se encontraba casi vacía, y de los cuerpos, indicaban que llevaban un mes muertos. Un vecino se quejó por el mal olor procedente de la vivienda y la Guardia Civil acudió este domingo a la una de la madrugada para ver qué sucedía. Al ver que nadie contestaba abrieron la puerta y encontraron la casa vacía y seis bultos en el salón.

Las cerraduras estaban sin forzar y aunque aún no se han realizado las pruebas de ADN, la documentación hallada en el domicilio parece indicar que se trataba de una familia brasileña. La policía cree que se trata de un ajuste de cuentas por drogas, pero aún están investigando el suceso.