Cuatro nadadores olímpicos de Estados Unidos que dijeron que habían sido robados en Río de Janeiro no fueron víctimas de la delincuencia, según dijo el jefe de la policía civil de esa ciudad.

Fernando Veloso dijo a la prensa que al menos uno de los deportistas había cometido un acto de vandalismo en una estación de gasolina y luego se ofreció a pagar por los daños.

Supuestamente los estadounidenses pagaron y se fueron luego de que guardias de seguridad armados intervinieron en el altercado.

Uno de los guardias había sacado su pistola después de que uno de los nadadores comenzó a comportarse de forma errática, de acuerdo a las declaraciones del oficial Veloso.

Tres de los nadadores permanecen en Brasil y están siendo interrogados por la policía. Mientras que Ryan Lochte, regresó a los EE.UU.

Gunnar Bentz y Jack Conger fueron vistos entrando en una estación de policía de Río para ser interrogados el jueves por la tarde. Su compañero de equipo James Feigen también está en Brasil.

Según información de la policía publicada por la BBC, los hombres inventaron una historia sobre un robo para disfrazar una disputa sobre una puerta dañada en el  baño de una gasolinera.

Los nadadores, que han cambiado varias veces su versión de lo sucedido, podrían “en teoría” enfrentar cargos de falso testimonio y el vandalismo, dijo Veloso.

“Se trata de importantes figuras públicas que influyen en los demás y deben saber cómo comportarse”, dijo Veloso a la prensa durante una conferencia de prensa en la sede de la policía de Río. Veloso, añadió: “Una disculpa sería conveniente”.

Por su parte Lochte se defendió diciendo que no haría una historia como esta. “No vamos a hacer algo que todos sentimos que nos hace quedar mal”, dijo a la cadena de televisión estadounidense NBC.