Rusia reaccionó con indignación el domingo pasado ante la victoria de Ucrania en el Festival de Eurovisión, exigiendo una investigación sobre cómo se permitió que una canción politizada fuera incluida en el evento. También ha amenazado con boicotear el concurso del próximo año.

La victoria de la cantante de jazz Yamala, quien se impuso con la balada 1944 sobre la deportación de los tártaros de Crimea, causó tanta alegría en Kiev como ira en Moscú.

El presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, dio las gracias a la cantante en nombre de todo el país. Antes de la final del sábado, el ruso Sergei Lazarev, era el favorito para ganar, pero terminó en tercer lugar, detrás de Australia.

“Esto es en parte consecuencia de la guerra de la propaganda de la información que se libra contra Rusia”, afirmó a la BBC la MP rusa Elena Drapeko.

Konstantin Kosachev, funcionario del parlamento dijo: “La música pierde, porque la victoria claramente no fue para la mejor canción, y el concurso perdió debido a las actitudes políticas que han prevalecido”.