Después de la victoria del Brexit en las votaciones de junio en el Reino Unido, Gibraltar busca fórmulas para evitar su salida de la UE. Aunque la soberanía del Peñón la dirigen los británicos, que son los que han decidido dejar la zona euro, éstos no quieren que Gibraltar pierda sus privilegios y exenciones fiscales obtenidos hasta el momento.

Por esta razón, el ministro en funciones de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha vuelto a poner sobre la mesa la idea preconcebida a principios de siglo durante las buenas relaciones mantenidas entre Aznar y Blair a lo largo de sus mandatos: la cosoberanía. Los gibraltareños obtendrían la doble nacionalidad (la española junto a la actual británica) y mantendrían el estatuto de autonomía y autogobierno actual. Sin embargo, la cosoberanía que ofrece el Ministerio Español sería limitada, pasando a ejercerla de forma plena con el paso de los años.

Al ingresar España en la UE se le obligó a respetar el privilegiado estatuto de Gibraltar, que no está sometido a la política aduanera, comercial, presupuestaria y agrícola de la zona euro y que no es tratado como “colonia británica” sino como “un territorio europeo cuyas relaciones exteriores asume un Estado miembro”. Por tanto, si Reino Unido se marcha de la UE, y aunque no esté dispuesto a perder su dominio sobre el Peñón, a Gibraltar no le quedaría más remedio que seguir su mismo camino, a menos que otro país miembro de la comunidad se haga cargo de sus relaciones exteriores. Y España siempre se va a ofrecer voluntario.

Andrea Gurau