Un gran incendio en la localidad canadiense de Fort McMurray ha forzado la evacuación de 80.000 residentes de la ciudad, tras afectar a varios barrios y amenazar al centro urbano. Las autoridades han confirmado la destrucción de viviendas en los barrios de Beacon Hill y Centenial Trailer Park, aunque otros núcleos de población también se han visto afectados por las llamas. La orden de evacuación total se produjo ante el rápido crecimiento del incendio hacia el norte, la única vía de escape actualmente de la ciudad.

La evacuación ha afectado también al principal hospital de la ciudad, cuyos pacientes y personal han tenido que ser desalojados dada la cercanía de llamas.

El jefe del departamento de bomberos, Darby Allen, ha descrito el día como el peor de su carrera, añadiendo que las condiciones secas del ambiente y las altas temperaturas han desatado un infierno en la ciudad.

Las autoridades instan a los ciudadanos a abandonar la ciudad con calma y siguiendo las instrucciones dadas, ya que se han producido varios colapsos por la cantidad de coches que intentan salir de la zona.

Una de las principales preocupaciones del gobierno, es el alojamiento de las decenas de miles de personas que han sido evacuadas, y también de las que han perdido su casa definitivamente.