Fidel Castro: revolucionario, socialista y comunista

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El exmandatario cubano, Fidel Castro. Imagen de archivo.
El exmandatario cubano, Fidel Castro. Imagen de archivo.

Sin la existencia de personajes emblemáticos como Fidel Castro, los libros de Historia seguramente serían menos extensos, ya que el guerrillero cubano ha protagonizado a lo largo de su vida numerosas batallas, de las que siempre salía airoso.

Castro empezó su andadura en la política desde muy joven. En los años 50 creó un frente revolucionario cubano para derrocar al dictador Fulgencio Batista, creó una guerrilla en la zona más apartada y montañosa de la isla y en 1958 llegó a conquistar La Habana con la ayuda de su hermano Raúl Castro y el mítico argentino Che Guevara. El descontento social hacia la corrupción del general Batista, la desigualdad en la distribución de la riqueza, la dependencia de la economía cubana a los designios de EEUU y la gran oratoria de Fidel favorecieron su victoria en las calles, lo que propició la dimisión de Batista que huyó del país en la Nochevieja de ese mismo año.

Uno de los primeros proyectos que llevó a cabo el nuevo comandante de Cuba fue una reforma agraria que devolvía el poder a los campesinos y expropiaba las tierras de las grandes compañías estadounidenses que hacían negocios en la isla. Durante el mandato de Fidel Castro, los cubanos vivieron una mejora en el sistema educativo y en la asistencia sanitaria. Sin embargo, en el ámbito económico, Cuba se derrumbaba. Poco después de la nacionalización de los bienes de EEUU, el presidente Eisenhower rompió las relaciones comerciales con Cuba en 1961, lo que supuso una caída drástica en su producto interior bruto y problemas con el abastecimiento de comida para la población.

Durante el mandato del sucesor de Eisenhower, John F. Kennedy, se agudizaron más las tensiones entre ambos países. Mientras la CIA planeaba distintas maneras de matar al comandante socialista (desde avanzados bolígrafos con veneno en la punta hasta enfrentamientos directos como el desembarco en la bahía de Cochinos de exiliados cubanos armados y entrenados por los estadounidenses), Castro empezó a asociarse con la URSS, enemigo directo de EEUU. Y casi propicia en 1962 una guerra nuclear entre ambas potencias mundiales al permitir que los soviéticos colocaran en suelo cubano rampas de lanzamiento de misiles apuntando a la costa estadounidense, que se encuentra a tan solo 140 km de distancia. Sin embargo, el dirigente soviético Nikita Kruschev, que no deseaba empezar una guerra que seguramente perdería al poseer menor poder armamentístico, firmó un acuerdo con Kennedy en el que los dos se asegurarían de desmontar los misiles instalados en zonas estratégicas como Turquía y Cuba.

El régimen castrista, desde entonces, desarrolló una política exterior muy activa basada en la lucha contra el imperialismo y la economía planificada de inspiración soviética facilitó una mejor distribución de la riqueza, pero aisló al país de las corrientes inversoras internacionales lo que condujo a un agorero estancamiento que se prolongó hasta 1991 cuando con la disolución de la URSS y el posterior endurecimiento del bloqueo de Cuba por parte de EEUU un año después, miles de cubanos huyeron del país, reflejando la precaria situación económica que estaban viviendo.

Con el cambio de siglo, Fidel Castro consiguió de nuevo apoyos, esta vez en su mismo continente, como el presidente venezolano Hugo Chávez y el boliviano Evo Morales. Sin embargo, la vida del socialista ya se estaba apagando. A mediados de 2006, Fidel Castro fue sometido a una intervención quirúrgica que le obligó a delegar todas las funciones de gobierno en su hermano pequeño y compañero de la revolución Raúl Castro y a renunciar definitivamente dos años después. Fue entonces cuando el presidente estadounidense Barack Obama aprovechó la oportunidad para promover contactos con el régimen cubano, la primera vez que ocurría ésto desde los años 60. Sin embargo, Fidel aún se mostraba reticente ante este acercamiento de su vecino del norte. “No necesitamos que el imperio nos regale nada”, fue una de las frases más significativas que se pudo leer en un artículo que publicó en un periódico en marzo de este año, llevándose este odio hacia la tumba. Fidel Castro ha muerto a los 90 años de edad el pasado 25 de noviembre.

Andrea Gurau