Foto @Cat Lane
Foto @Cat Lane

Gloria Díez Petrovsky es una de esas personas que desde que nacen están destinadas a ser artistas. Lo que comenzó como un juego, creando recitales o musicales con sus amigos cuando era una niña, dio paso a una profesión que se ha convertido en una forma de vida. Esta polifacética española, afincada en Londres, combina sus dos grandes pasiones: la danza, como directora artística y bailarina del World Ballet Institute of Movement, y la música como compositora y cantante, con la que está desarrollando un nuevo álbum.
Su primer acercamiento al mundo de la danza fue cuando se apuntó a unas clases de gimnasia rítmica, que más adelante la llevarían a continuar formándose en danza clásica y contemporánea. Como ella misma dice “supongo que cuando llevas el arte dentro y las ganas de interpretar o crear, es algo que no tiene un punto exacto de comienzo, sino que desde que recuerdas ha sido así”.
Ese amor por el arte llevó a Gloria a formarse en Artes Escénicas en Rumanía, con un proyecto que tenía UNITER (Unión de Teatro de Rumanía), dirigido por el actor y ministro de Cultura rumano, Ion Caramitru. Gloria estuvo interna en el Eminescu Memorial Center, donde conoció de cerca el respeto que se tiene en Europa del Este por las Artes Escénicas.
Tras su etapa en Rumanía, Gloria se trasladó a Rusia donde entró en contacto con el método Stanislavki, la literatura y el teatro. “Desde esa época en cierto modo es como si fuera rusa, porque afecta a muchas formas de cómo veo la vida y cómo entiendo el sacrificio y el respeto que la cultura soviética desarrolló respecto al arte”, comenta.
Desde que era una niña Gloria, tuvo una conexión muy especial con Londres, porque en su libro de lectura había un cuento que decía que Londres era la ciudad más cosmopolita del mundo. Esta curiosidad por la interculturalidad y la posibilidad de vivir el mundo del arte en Londres, la hicieron trasladarse de Moscú a la capital británica.

Foto @Karina Bedkowska
Foto @Karina Bedkowska

Su experiencia artística en Londres ha sido muy buena “porque siempre hay personas con las que cooperar y crear nuevos proyectos”. Como bailarina y directora artística del World Ballet Institute of Movement, han fomentado diferentes iniciativas como “The Line” en la que se integró pintura y danza con las ideas del público en la October Gallery para colaborar con los refugiados sirios.
Desde el Ballet Institute of Movement Gloria busca hacer del ballet un nexo de unión con las personas, alejar esa idea de inaccesibilidad e invitar a todo aquel que quiera practicarlo, a través de sus consejos online. También ha enfocado la danza como un método de expresión para niños con problemas de integración.
Además, Gloria Díez es una mujer que se ha nutrido de las enseñanzas de grandes bailarines como David Howard y Gelsey Kirkland, cuyo libro leyó mientras le daba clases. Eso “me aportó mucha fortaleza, porque fue una manera de ver que, aunque todo es duro seguir adelante merece la pena porque la danza es bella”. También ha asistido a clases con grandes bailarines del Royal Ballet o del Ballet Nacional de Cuba, que imprimen a su forma de bailar un estilo único, cosmopolita e inigualable.

Foto @Mariano Pozo
Foto @Mariano Pozo

Pero la otra gran faceta artística de Gloria es el mundo de la composición y la canción. Está grabando un álbum del que pronto sacará la canción Alexandra y espera poder publicarlo al completo en octubre. En él también se podrán encontrar clásicos latinos como Sabor a ti o canciones de más jazz como el Club del 27. Gloria también compone alguna de las canciones que utiliza en sus actuaciones de baile. Asimismo, estuvo cantando en el concierto benéfico Women in Action, que tuvo lugar en Soho Theatre.
Además de terminar de grabar el disco, Gloria está trabajando en un proyecto de danza con el que harán un homenaje a la arquitecta Zaha Hadid, “estamos en conversaciones con el despacho de Zaha para representarlo en teatros que ella diseñó” e intentar crear la coreografía que ella hubiera hecho, con movimientos curvos y elegantes. A raíz de su experiencia en Cuba, Gloría Díez está trabajando en un corto sobre cooperación entre artistas españoles y cubano.
Gloria adora esa sensación que tiene cuando está bailando en la “que te olvidas de todo” y como combina el hecho de ser una atleta con una artista. “De cantar me gusta que es una gran oportunidad para contar historias, me veo como una especie de trovador moderno. La música tiene esa capacidad de distraerte y alegrarte”, afirma. Sin duda, para Gloria lo mejor de ser artistas es transmitir: “Cuando la gente está feliz canta y baila, es algo que forma parte del ser humano y que todo el mundo debería sacar fuera”.

Elizabeth Santana