La restricción de la migración laboral de la Unión Europea a Gran Bretaña es la opción más fuerte en la búsqueda del Gobierno para una forma de reducir la inmigración, mientras se mantiene la libertad de movimiento necesaria para mantenerse dentro del mercado único europeo.

Los principales candidatos al liderazgo conservador, Boris Johnson y Theresa May, han apoyado la idea de que el principio de libre circulación de la UE debe ser interpretado en el sentido de la libertad de moverse a un trabajo específico, en lugar de la libertad para cruzar las fronteras en busca de trabajo o para reclamar beneficios.

Este enfoque es probable que sea el que prive en los dos contendientes principales para el liderzgo tory que sustiturá a David Cameron.

Si esa es la decisión, mientras se preparan para negociaciones Brexit se podría cerrar la puerta a la mano de obra no cualificada proveniente de Europa y sin perder el acceso de Gran Bretaña para el mercado único.

La dificultad estaría en la obtención de un número de seguridad social. Y solo podrían estar como trabajadores temporales, como en el sistema de inmigración de Australia, sin plenos derechos para instalarse en el Reino Unido. Tampoco tienen derecho a traer a la familia inmediata, por debajo de un determinado umbral de ingresos.

También se habla de un sistema en el que los trabajadores migrantes que llegan sin un puesto de trabajo tienen que registrarse en una base de datos del Ministerio del Interior,  y se verían obligados a volver a casa si no pueden encontrar un trabajo en unos meses. De momento, son varias ideas que se están barajando, pero no hay nada decidido.